Encuentros · ciclo acompañado
El comité de convivencia de un colegio que quería escuchar a todos
1. Contexto
El comité se reunía cada mes y siempre hablaban las mismas voces. Estudiantes, familias y personal de apoyo casi nunca aportaban, y los acuerdos se perdían entre un acta y la siguiente. Querían revisar el manual de convivencia con toda la comunidad, no solo con el comité.
2. Qué hicimos
- Escuchamos antes de diseñar. Una conversación de 30 minutos con quien coordina el comité para entender el problema real: no faltaban ideas, faltaba un lugar donde todas cupieran.
- Tres encuentros en un ciclo. Cada encuentro tuvo una sola pregunta. Las personas entraron con un código desde su celular, con nombre o alias, sin crear cuenta.
- Todos aportan a la vez. Los aportes aparecieron en la pantalla del salón mientras se escribían; el grupo los agrupó y votó los que quería llevar al manual.
3. Qué salió
- Una colección con los aportes de cada encuentro, agrupados por tema.
- Una síntesis de una página que el comité revisó y corrigió antes de compartir.
- Tres propuestas de ajuste al manual, cada una con los aportes que la originaron.
4. Qué cambió
El comité dejó de discutir sobre quién dijo qué y empezó a trabajar sobre lo que estaba escrito. Quienes antes no hablaban vieron su aporte en la pantalla y en la síntesis, con el nombre o el alias que eligieron, o sin él. Las propuestas llegaron al consejo directivo con su procedencia.
5. Lo que quedó escrito
Así se ve un fragmento de la colección del segundo encuentro:
-
«Que haya un adulto que escuche a las dos partes antes de sancionar.»
Alias: Colibrí · Escuchar primero
-
«Un lugar tranquilo en el colegio para hablar sin público.»
Sin nombre · Espacios
-
«Que las familias sepan cómo es el proceso desde el primer día.»
Alias: Familia del grado 7 · Información
-
«Que el acuerdo quede escrito y se revise al mes.»
Alias: Mediador · Seguimiento